“Xóchitl no tiene límites morales para mentir”: Gabriela Cuevas

La exjefa delegacional de MH afirma sentirse arropada por Morena
La exjefa delegacional de MH afirma sentirse arropada por Morena
Buena recepción.La exjefa delegacional de MH afirma sentirse arropada por Morena
Giovanni Flores
Enrique Vega
2024-05-14 |21:50 Hrs.Actualización21:50 Hrs.

Gabriela Cuevas, exmilitante de Acción Nacional, y hoy vocera de la campaña presidencial de la morenista Claudia Sheinbaum, dice conocer bien a Xóchitl Gálvez, abanderada de la oposición.

“Es una mujer ambiciosa, que no tiene empacho en engañar, que no tiene límites morales para mentir; una mujer que ha utilizado la política, no para servir, sino para servirse”, asegura en entrevista con Nación321.com.

La exlegisladora y exdelegada de la Miguel Hidalgo, en la CDMX, quien dejó al PAN en enero del 2018 y desde entonces —sin afiliación— trabaja en Morena, recuerda que en 2010 coincidió con Gálvez, cuando el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del blanquiazul le pidió ser delegada del partido en el estado de Hidalgo, cuando Gálvez fue su abanderada para competir por la gubernatura. 

Posteriormente, dice, profundizó su conocimiento sobre Xóchitl cuando gobernó la entonces delegación Miguel Hidalgo, de 2015 a 2018, y no cumplió con los compromisos hechos en campaña. 

“En mayo de 2015, Xóchitl prometió, en la colonia Nextitla, construir un ‘Faro del saber’, que nunca construyó. Prometió hacer una clínica de salud de segundo nivel que tampoco llegó. Hechos son amores y no buenas razones”, comenta.

“Sólo el primer año se le fueron los homicidios al 88%. En dos años (de gobierno, se elevaron) 135% los delitos con violencia”, ejemplifica Cuevas.

Añade que cuando la candidata de ‘Fuerza y Corazón por México’ gobernó en Miguel Hidalgo, “tuvo contratos con aquellos desarrolladores que ella debía revisar. Ella daba la manifestación de construcción, podía tener los procesos de verificación administrativa y, en lugar de revisar que las cosas se construyeran en apego a la ley, permitió construcciones en detrimento de la sociedad”.

Cuevas, quien también coordina a los voceros de la campaña de Clara Brugada, candidata al gobierno de la Ciudad de México, revela que este modo de operar de Gálvez fue replicado desde su escaño.

“Xóchitl miente, ha demostrado ser no sólo corrupta, sino ser cínica, una mujer que promete y no cumple y que no tiene empacho en mentir y beneficiar a sus empresas”, acota.

DEL ODIO AL AMOR... ¿HAY UN DESAFUERO?

Gabriela Cuevas, la primera mujer en presidir la Unión Interparlamentaria (UIP), inició su carrera política a los 15 años, cuando se adhirió a las filas del PAN de Carlos Castillo Peraza, cuando, dice, este ente político tenía un enfoque humanista, “de democracia interna, el PAN del debate vivo y de la pluralidad”. 

Revela que esa ruptura con sus inicios políticos “no fue un proceso fácil” y compara esa decisión con un divorcio.

“Tenemos procesos no sólo de cambio, sino de decisión que sí llegan a nuestro corazón y yo le tengo una enorme gratitud al PAN; ahí me formé, ahí crecí, estuve en las filas de Acción Nacional, hice amigos, hice una carrera política en el servicio público”.

Sin embargo, en 2018 decidió decirle adiós a un panismo con el que ya no empataba en metas e ideales, para acompañar el camino del entonces candidato presidencial de la alianza ‘Juntos Haremos Historia’, Andrés Manuel López Obrador


Su ‘relación’ con el actual Presidente se remonta al 2005, cuando Cuevas, siendo diputada local, junto con Jorge Lara, pagó una fianza de $2 mil para que el entonces desaforado jefe de Gobierno del Distrito Federal no pisara la cárcel, por desacato judicial; argumentaron que López Obrador debía enfrentar la justicia en libertad, y evitar que lo llamaran ‘mártir’ político. 

Casi 20 años después de ese hecho, la expanista y el político tabasqueño coinciden en la autodenominada Cuarta Transformación. Lejos de las polémicas partidistas del pasado, ahora, la política de 45 años reconoce que tuvo, con López Obrador, un “proceso de diálogo; tuvimos pláticas muy interesantes y es fascinante esta parte de ser adversarios políticos y al final del día ver que pueden tener profundas coincidencias”.  

El movimiento encabezado por el Presidente la ha arropado, por eso, afirma, a 6 años de acompañamiento, “no he necesitado afiliarme a Morena para sentirme parte de este movimiento de transformación”, y destaca que en el partido guinda “nunca tuve un ‘jalón de orejas’ o reclamo por expresarme, no es un partido mezquino”. 

Convencida de que “es tiempo de mujeres”, forma parte de los equipos de campaña Sheinbaum y Brugada, dos mujeres a quienes dice admirar y a las que acompaña como ciudadana.

Insiste en que no es funcionaria y que, por el momento, no ha platicado sobre su futuro político con las candidatas, a las que apoya para entregar un “camino no sólo pavimentado, sino un camino mucho más sencillo a las niñas que hoy nos demandan que haya transformación y que haya cambio”.