Dos policías estatales fueron asesinados en una emboscada mientras realizaban labores de vigilancia en la carretera Villahermosa-Cárdenas, en la zona donde la semana pasada fue incendiada una bodega que almacenaba combustible robado. El ataque ocurrió apenas un día después de una jornada de violencia que dejó 10 muertes, siete de ellas dentro del penal de Villahermosa.
Con la ejecución de los agentes, el estado registró un total de ocho homicidios dolosos este miércoles 5 de febrero, sumando más víctimas a la creciente ola de inseguridad en la entidad.
De acuerdo con los primeros reportes, los policías fueron atacados por sujetos armados que viajaban en una camioneta y abrieron fuego contra la patrulla estacionada en la ranchería González.
Los oficiales no tuvieron oportunidad de responder al ataque y murieron en el lugar. Vecinos alertaron a las autoridades, mientras fuerzas estatales y federales implementaron un operativo en busca de los agresores.
En las imágenes que circulan del hecho, se aprecia a la patrulla con diferentes impactos de bala, mientras que los dos elementos policiacos yacen a un lado de la unidad.
Horas antes, en Villa Ocuiltzapotlán, hombres en motocicleta dispararon contra otra patrulla, aunque en este caso no se reportaron heridos. También se detectó la colocación de “poncha llantas” en diferentes carreteras estatales.
La violencia continuó con el hallazgo del cadáver de un hombre en la colonia Casa Blanca de Villahermosa, quien presuntamente era un taxista secuestrado durante la jornada violenta del domingo. Más tarde, otro sujeto fue encontrado ejecutado en la colonia Primero de Mayo.
Mientras, en el municipio de Huimanguillo, se reportó el asesinato de un hombre y una mujer, ambos con el tiro de gracia, mientras que en Comalcalco, dos hombres fueron baleados en distintos puntos.
La situación ha generado una fuerte movilización de las autoridades, que han intensificado operativos de seguridad en varias zonas del estado, en un intento por contener la violencia.
DEFIENDEN LABOR DE SEGURIDAD
Ante los hechos, el secretario de Gobierno de Tabasco, José Ramiro López Obrador, atribuyó el sangriento motín registrado el martes en el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (CRESET) y los homicidios en diversos puntos del estado, a una disputa territorial entre grupos delictivos.
“La maleantada está en un enfrentamiento por el territorio tanto afuera como adentro”, afirmó el funcionario estatal.
Según López Obrador, la lucha entre estas “fracciones” no se limita a los muros del centro penitenciario, sino que también se refleja en las calles del estado, esto en referencia a las ejecuciones de las últimas horas.
A pesar de la violencia registrada, aseguró que el gobierno de Tabasco está actuando para garantizar la seguridad.
Además, afirmó que las víctimas del motín estaban vinculadas a actividades delictivas, pero subrayó que, pese a ello, “eran vidas humanas”.
Hasta el momento las autoridades estatales no han explicado cómo ingresaron armas a este reclusorio, ni tampoco si se tomarán medidas para destituir a los encargados del penal. Tampoco hay un pronunciamiento tras el asesinato de los dos polícias esta tarde.