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¿Cómo afecta a México el conflicto bélico entre EU, Israel e Irán?

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Implicaciones.Aunque los efectos de esta guerra aún no son visibles, podrían recrudecerse y meter presión a la economía mexicana, a través del precio del crudo y la depreciación del peso

El pasado fin de semana se detonó una ‘guerra cantada’ desde años atrás entre los aliados Estados Unidos e Israel en contra de Irán.

Las hostilidades entre ambos bandos que se habían incrementado en los últimos meses bajo la excusa de poner control al programa nuclear iraní finalmente llegaron a un punto de ‘ebullición’ que, incluso, desembocó en el asesinato del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán.

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Conflicto en Medio Oriente.

El tema se agravó y desencadenó una furiosa respuesta de Irán, que convirtió la disputa tripartita en un conflicto regional que podría tener consecuencias globales y trastocar la economía de México.


Ante este escenario vale la pena preguntarse ¿cómo afecta este conflicto bélico a nuestro país?, en Nación321 respondemos.

Aunque podría parecer un problema regional a poco más de 12 mil 600 kilómetros de distancia de México, es un tema que analistas y el mundo financiero ven con lupa por los posibles efectos secundarios en este lado del globo.

PLANO ENERGÉTICO, CLAVE EN EL CONFLICTO

Para comprender las implicaciones de esta guerra, es importante entender qué hay en juego en este enfrentamiento regional.


Irán es uno de los principales productores de crudo del mundo, además tiene fuerte influencia en el control del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas. Se trata de la estrecha boca del Golfo Pérsico por la que pasa una importante y valiosa quinta parte del petróleo del mundo.

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Estrecho de Ormuz.

Los buques que transitan por el estrecho, que limita al norte con Irán, transportan petróleo y gas de Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Qatar, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos e Irán. La mayor parte de ese petróleo va a Asia.

Por lo anterior no es alarmista pensar que cualquier interrupción del tráfico petrolero en esta zona resulta sumamente perturbadora para el comercio petrolero del mundo, en el que México tiene un particular interés debido a su dependencia económica a este rubro.

En ese sentido, Alfonso Barranco, especialista en cooperación internacional y diplomacia pública, apunta en entrevista con Nación321 que Irán, como miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, “es uno de los principales productores de este mineral y el hecho de que se encuentre implicado en una en una guerra, en un conflicto armado reduce su capacidad de producción”.

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Guerra.

Luego de la agresión sufrida, Irán ha atacado a varios barcos en el Estrecho de Ormuz y ha amenazado a cualquier embarcación que intente pasar. El Estrecho de Ormuz está cerrado”, dijo el general de brigada iraní Ebrahim Jabbari, asesor de la Guardia Revolucionaria, el brazo paramilitar de Irán, y prometió que cualquier barco que pasara por allí sería incendiado.

Esto inyecta nerviosismo puro a los mercados ante una escalada en el precio del petróleo a nivel mundial, del que nuestro país no podría quedar exento.

Sólo para darnos una idea de su importancia global en este mercado, es relevante recordar cuando, a mediados de febrero pasado, Irán cerró temporalmente este estrecho para realizar un ejercicio militar... y los precios del petróleo subieron alrededor de un 6% en los días siguientes.

“No se puede exagerar la magnitud de lo que está en juego”, afirmó Hakan Kaya, gestor sénior de carteras de la firma de gestión de inversiones Neuberger Berman.

En este sentido, Hakan Kaya señaló que una desaceleración parcial de una o dos semanas podría ser absorbida por las compañías petroleras, pero un cierre total o casi total por un mes o más llevaría los precios del crudo, que el martes cotizaba en torno a los 80 dólares, “muy por encima de los tres dígitos”, y los precios del gas natural en Europa “hacia o por encima de los niveles de crisis vistos en 2022”.

En resumen, la situación que se vive en Medio Oriente tentativamente elevaría el precio del petróleo en el mundo; en México los efectos serían importantes, pues de no aplicar medidas de contención, podríamos enfrentar una escalada en el precio de combustibles.

Al respecto, Alfonso Barranco advierte que “uno de los principales factores que afecta a los países que no se encuentran directamente implicados en un conflicto armado es a través de la cuestión económica y financiera”.

ECONOMÍA, PUNTO DE NERVIOSISMO

Entendamos más desde lo local. En el plano económico, Enrique Quintana, vicepresidente y director general editorial de El Financiero, ve que el conflicto “abre un abanico de escenarios que van desde un episodio intenso pero acotado, hasta una escalada capaz de alterar flujos de energía, comercio y finanzas globales” que no tardarían en golpear al país.

En su columna ‘Los escenarios económicos que abre la guerra EU-Irán y su impacto en México’, publicada el pasado 28 de febrero, el analista económico recuerda que nuestro país “es un importador neto de gasolinas y otros refinados y ahí es donde el conflicto bélico se convierte en un tema de interés doméstico: el alza internacional de crudo se filtra a costos de transporte, logística y... precios al consumidor".

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Dinero.

El periodista y conferencista subraya que para México, la situación tiene implicaciones a corto y largo plazo, determinadas principalmente por el tiempo que dure la tensión.

Destaca que “México sigue siendo el principal destino de las exportaciones estadounidenses de petrolíferos. Eso lo convierte en receptor directo de cualquier encarecimiento del crudo refinado, que termina filtrándose a gasolinas, transporte, inflación y al dilema fiscal del IEPS”, por lo que el país deberá estar pendiente del precio de este producto, acota.

Agrega que “si el episodio se combina con mayor aversión global al riesgo, lo razonable sería esperar presión sobre el peso mexicano”.

Advierte que conflictos de esta naturaleza “casi siempre traen mayor aversión al riesgo, demanda por activos refugio y presión sobre monedas emergentes. México puede enfrentar un tipo de cambio más volátil y primas de riesgo soberano al alza”.

Esta visión es compartida por Alfonso Barranco, quien añade que “para nuestro país, uno de los socios principales de Estados Unidos en materia económica y comercial, vemos que podría significar un riesgo económico, ya que si bien nosotros somos vendedores exportadores de crudo, somos principalmente importadores de gasolina y en caso de que se incremente el costo de los barriles a más de 100 dólares por barril, podría significar un incremento en el costo de la gasolina y otros derivados del petróleo".

Barranco agrega que, a nivel multilateral, nuestro país sigue vinculado a la cooperación “a través de las diferentes agencias y organismos internacionales, como lo es el Sistema de Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, entre otros”.

Sin embargo, dice, “el hecho de que no esté operando actualmente el sistema y el Derecho Internacional, como debiera de ser, afecta también a las relaciones y a la credibilidad en el Derecho Internacional que nuestro país pudiera poner ante otros otros Estados y ante otras organizaciones, lo cual fragmenta y debilita una de por sí dañada agenda multilateral”.

SHEINBAUM Y LAS POSIBLES MEDIDAS

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo también abordó el tema. Durante su conferencia de prensa matutina del pasado lunes 2 de marzo, la mandataria fue cuestionada sobre los efectos que el conflicto en Medio Oriente podría tener en la economía local.

En su análisis, la morenista descartó que, hasta entonces, México tuviera un impacto directo. Señaló que la moneda mexicana se había mantenido estable frente al dólar... una situación que no logró sostenerse un día después, este martes 3 de marzo.

Y es que este día, la moneda nacional registró una marcada depreciación alineada a lo que ocurre en Medio Oriente.

El incremento de agresiones en la región ha provocado que los inversionistas reduzcan su exposición a activos considerados de riesgo, como las monedas emergentes (como la mexicana), y opten por refugiarse en el dólar, fortaleciéndolo.

Este escenario impulsó al alza los precios del petróleo, incluida la mezcla mexicana, situación que hizo retroceder al peso 2.45% frente al billete verde, una reducción de 45 centavos ante el cierre del día inmediato anterior.

De esta manera, la moneda mexicana se encuentra entre las cinco a nivel mundial con mayores contracciones frente al dólar estadounidense, de acuerdo con Janneth Quiroz, directora de análisis económico y cambiario en Monex quien, además, advirtió que la situación para el peso podría profundizarse en los siguientes días.

Ante un previsible escenario complicado, la Presidenta adelantó reuniones con la Secretaría de Hacienda para dar seguimiento a la situación y, de ser necesario, aplicar medidas hacendarias, sobre todo para amortiguar un posible alza en el precio del petróleo y, en consecuencia, de los combustibles.

“Frente a aumentos grandes en el crudo, México tiene un esquema en donde baja el IEPS para que no suba el precio de la gasolina”, indicó Sheinbaum desde Palacio Nacional.

Pero lo anterior no será un tema fácil, pues, como advierte Enrique Quintana, el gobierno mexicano tendría frente a sí un dilema: “o permite que suban los precios —y paga el costo político e inflacionario— o amortigua con estímulos fiscales, deteriorando una recaudación que ya enfrenta presiones“.

Con información de AP y El Financiero

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