Fernando Dworak: Movimiento Ciudadano y sus ambivalencias

Enrique Alfaro desafía el liderazgo que tiene Dante Delgado en el partido
Enrique Alfaro desafía el liderazgo que tiene Dante Delgado en el partido
Movimiento Naranja.Enrique Alfaro desafía el liderazgo que tiene Dante Delgado en el partido
Especial
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Fernando Dworak
Analista y consultor político
2023-08-24 |07:03 Hrs.Actualización07:03 Hrs.


Por más que se nos quiera hacer creer que la política es un asunto de contraste entre blancos y negros, solamente se puede operar en la amplia gama de grises que contiene una sociedad plural como la nuestra. En ese sentido, lejos de sentir atracción o rechazo totales por algo o alguien, un sentimiento que deberíamos cultivar es la ambivalencia: si hay cosas que pueden gustarnos o no, el reconocimiento de las ambivalencias ayuda a definir posturas de negociación y soluciones más asertivas que luchar por todo o nada.

De los partidos que tenemos, el que más me ha llamado la atención es Movimiento Ciudadano justo por las ambivalencias que me genera. Llámenlos esquiroles o tercera vía, pero hay cosas que han entendido mejor que el resto de los partidos, estén o no en el gobierno. Sin embargo, dudo que tenga interés o capacidad para consolidarse en una alternativa federal. Veamos estos elementos paso por paso.

En primer lugar, creo que han entendido que en 2018 el sistema de partidos que habíamos conocido colapsó, y que se irá reconfigurando a nivel local. Es decir, las estructuras nacionales son poco más que membretes organizados en torno a dirigencias cuyo único mérito es administrar el financiamiento público, así como controlar candidaturas. O dependen, como Morena, de una figura fuerte para mantenerse cohesivos.

Al contrario, Movimiento Ciudadano ha hecho apuestas diferenciadas en cada estado. Sabe que en algunos el reto es ganar el registro como partido local, o en otros contar con un grupo parlamentario en la legislatura de la entidad. Incluso ha llegado a postular candidaturas exitosas en los estados, como Enrique Alfaro o Samuel García y otras casi ganan, como Eliseo Fernández Montufar. Sin embargo, es tal su afán por posicionarse como tercera vía que acaban perdiendo los pesos por guardar los centavos. Ejemplo: aunque en Coahuila se abstuvo de presentar candidatura al gobierno, pudo haber luchado por asientos en el congreso local.

En esa apuesta diferenciada, sabe muy bien qué mensajes posicionar según cada entidad, bajo el entendido que habrá que podrán ser más polémicos en algunas que en otras. Por ejemplo, la campaña de “Movimiento Chilango” en 2021, con una plataforma pro-derechos reproductivos, no pudo haberla hecho en el Bajío, donde sus mensajes fueron, muy simples y hasta superficiales. 

Además, su uso de símbolos, eslóganes y melodías es fascinante. ¿Lo dudan? Digan na na na na na na na sin cantar. El problema, bajo este entendido, es que a menudo no se puede distinguir una plataforma clara debajo de su gran e inteligente despliegue de mercadotecnia política.

Pero aunque ha logrado crecer en las localidades, en buena parte por la gente descontenta del PRI, PAN y PRD, tengo muchas dudas que realmente quiera o pueda crecer más allá de consolidar una presencia en los distintos estados. ¿Por qué? En mi opinión, porque figuras locales fuertes podrían desafiar al liderazgo casi monolítico de Dante Delgado, como se ha visto en sus roces con el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. Es decir, la consolidación de Movimiento Ciudadano como partido deberá pasar por construir y consolidar estructuras fuertes, y estructuras de mando más descentralizadas – todavía más sabiendo que la descentralización será uno de los motores para la reconfiguración del sistema de partidos.

¿Lograrán dar ese paso? ¿Se convertirán en partido bisagra en 2024, si acaso el Frente Amplio avanza en el Congreso? ¿O colapsará poco a poco, mientras cuadros desencantados buscan otros horizontes? Observar proceso como éste es lo que hace a la política fascinante.