Opinión

Fernando Dworak: Cómo jugar con el “Fuero”

El dato.Fuero Constitucional es una prerrogativa irrenunciable, tanto que para retirarla se diseñó la declaración de procedencia
(Cuartoscuro)

Aunque se concibió la libertad de arresto para proteger la autonomía de los órganos legislativos al garantizar el quórum, en México se le ha convertido en una patente de corso que incluso la conocemos como “Fuero Constitucional”. Sin embargo, quienes menos interés tienen en hablar claro sobre su carácter y alcances son quienes se benefician de esta condición de excepcionalidad. De hecho, han simulado con esta prerrogativa porque pueden.

Para ilustrar lo anterior, veremos dos momentos donde se abusa de los alcances de esta prerrogativa, fingiendo voluntad para entregarse a la justicia o fingiendo valentía para que otras personas lo hagan.

Juego 1: entregarse a la justicia


Hemos visto repetidas veces una serie de actos que se repiten una y otra vez. Primero: estalla un escándalo, donde se ve involucrada una persona legisladora. Segundo: la persona involucrada solicita licencia para “ponerse a disposición de las autoridades”. Tercero: el escándalo se olvida a los pocos meses, regresando la persona a su curul o escaño, reclamando su inocencia. ¿En cuáles detalles se encuentra el ejercicio de prestidigitación?

En primer lugar, el desafuero no inicia cuando estalla un escándalo, sino cuando las fiscalías presentan ante la Cámara de Diputados o, en su caso, las legislaturas locales, una solicitud de procedencia. Es decir, carece de sentido separarse de la cancha cuando aún no inicia la acción.

En segundo lugar, se aprovecha la licencia para plantarse ante las fiscalías para presionar por una acción. Naturalmente, el proceso de integración de expedientes toma tiempo y la respuesta no puede ser inmediata. De esa forma, se argumenta que la tardanza es sinónimo de inocencia. Y quizás en el inter llega a haber algún acuerdo con las fiscalías para deslindar a la persona indiciada.


Pero lo más importante es lo que se detallará en el siguiente caso.

Juego 2: ¿se puede renunciar al “Fuero”?

El pasado martes primero, la diputada Ivonne Ortega Pacheco, tras un largo tour en los medios el día anterior para declara sus intenciones de encarar a Cuauhtémoc Blanco, se le plantó en su curul y, después de declamar una carta cuya intención era ser emotiva, le exigió al exgobernador que renunciase a su fuero y declarase sin esta protección.

Lo verdaderamente sorprendente es ver cómo una persona que ya ha sido cuatro veces diputada y una senadora ignore, o quiere hacernos creer que ignora, que la prerrogativa es irrenunciable. Tanto, que para ello retirarla se diseñó la declaración de procedencia.

Por otra parte, y al contrario de los criterios seguidos en la mayoría de las democracias, el texto constitucional afirma que, si una persona solicita licencia, todavía goza de protección a menos que cometa otro delito mientras se haya retirado de sus funciones. Por lo tanto, el recurrir a la bravuconería en lugar de seguir las reglas es otra forma de simular impartición de justicia, en el afán de ganar el aplauso fácil de un sector de la opinión pública.

Seguirán simulando si ignoramos las reglas o, si las sabemos, no hacemos un esfuerzo por decir de qué tratan desde nuestro ámbito de responsabilidad.

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