Alejandro Moreno: Incertidumbre

El próximo martes 3 de noviembre Biden y Trump esperan obtener el triunfo como Presidente de EU
El próximo martes 3 de noviembre Biden y Trump esperan obtener el triunfo como Presidente de EU

Alejandro Moreno: Incertidumbre

La incertidumbre.El próximo martes 3 de noviembre Biden y Trump esperan obtener el triunfo como Presidente de EU
Especial
autor
Alejandro Moreno
Director de encuestas de Nación321
2020-10-30 |06:54 Hrs.Actualización06:54 Hrs.

Uno de los aspectos más fascinantes que veo en las elecciones democráticas competidas es su nivel de incertidumbre. No podemos saber ex ante qué va a suceder. A tan solo unos días de las elecciones para presidente de Estados Unidos, lo que prevalece es la incertidumbre. Por supuesto, las encuestas nos ayudan a reducirla un poco, nos orientan, pero no la eliminan del todo. 

Sabemos, por ejemplo, con base en las encuestas nacionales, que es muy probable que Joe Biden gane el voto popular, incluso por un margen ligeramente mayor al que tuvo Hillary Clinton en 2016. Pero cómo quede el colegio electoral es incierto, y sabemos que de ello depende quién gane las elecciones. Por ello la atención en los estados que inclinarán la balanza el mero día de las elecciones. 

Esperamos el desenlace de la contienda este martes 3 de noviembre. Pero hasta en eso hay cierta incertidumbre. Hay que recordar que la elección de 2000 no se definió por varias semanas mientras todo quedaba en suspenso. Y, aunque ese escenario no lo veo deseable, sí tiene algo de factible. 

Además, el proceso 2020 tiene otros aspectos también inciertos, incluidos cómo afecte la pandemia la participación del martes, aspectos relativos a la integridad electoral, la actitud de quien gane y quien pierda los comicios, y el desempeño de las encuestas, entre otros. 

La pandemia ha incidido en que una gran cantidad de votantes haya emitido un voto temprano y, en buena medida, por correo. Pero todavía hay una proporción muy importante de electores que se espera acuda a votar el martes. El nivel de participación y quién salga a votar puede ser un factor adicional que incline la balanza hacia cualquier lado. 

La integridad electoral ha crecido como tema en Estados Unidos. En 2016 se habló de influencias externas, y en esta elección, Donald Trump ha cuestionado en varias ocasiones la integridad del proceso, diciendo que está amañado en su contra. Sin embargo, los cuestionamientos a la integridad electoral bien pudieran venir de ambos lados dependiendo de los resultados.

El propio Trump ha mantenido su postura de 2016 de que podría no reconocer los resultados si éstos no le favorecen. Pero el asunto ciertamente va en ambas direcciones. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada a mediados de octubre mostró que 43 por ciento de seguidores de Biden no están dispuestos a aceptar una victoria de Trump, mientras que el 41 por ciento de seguidores de Trump no aceptaría una victoria de Biden. Esta aguda división abre otro aspecto de incertidumbre, el de una no deseada violencia post-electoral. Esperemos que no la haya, y en buena medida dependerá de las posturas de los candidatos ante los resultados. 

En su libro What Happened, Hillary Clinton recuerda cómo la noche de la elección en 2016 sus speechwriters preparaban el discurso de victoria y repentinamente tuvieron que cambiar al de derrota (¡esa pesada incertidumbre!), pero más interesante aún fue la consideración que pasó por la mente de la candidata de no reconocer a Trump. El presidente Obama le llamó pasada la medianoche para pedirle que concediera "quickly and gracefully", y la candidata asintió a regañadientes. En 2020 veo difícil una llamada desde la Casa Blanca con una finalidad tan noblemente democrática como esa, pero aún ahí predomina la incertidumbre. Qué harán Trump y Biden importa, pero queda la duda. 

Las encuestas estarán a prueba una vez más, y, aunque suelo tenerles mucha confianza, la impresión que quedó en 2016 de fallas con Trump y el Brexit exige que tengan un desempeño impecable en esta ocasión. Eso, por supuesto, también es incierto. En 2016, las encuestas nacionales fueron muy certeras en estimar el voto popular, pero las encuestas en algunos estados dieron resultados mixtos y no es difícil que eso pueda repetirse. Espero con todo el afecto por la profesión de encuestas que éstas den muy buenos resultados este año.

Finalmente, y recordando al politólogo Adam Przeworksi, está la noción de que la democracia se caracteriza por una incertidumbre natural pero institucionalizada. Los resultados no se pueden saber ex ante; pero las reglas de juego sí. Esperamos el desenlace el martes y, por supuesto, la oportunidad de analizar las razones y patrones del voto que arrojen las encuestas.