Salvador Camarena: Para ponchar a AMLO

De vez en cuando AMLO es orillado a contestar lo que se le preguntó
De vez en cuando AMLO es orillado a contestar lo que se le preguntó

Salvador Camarena: Para ponchar a AMLO

Las mañaneras.De vez en cuando AMLO es orillado a contestar lo que se le preguntó
Presidencia
2021-02-23 |07:11 Hrs.Actualización07:11 Hrs.

Otros presidentes no daban ruedas de prensa. Había que esperar a algún evento internacional para intentar preguntas que el Ejecutivo no podría evadir sin quedar evidenciado. Y en las entrevistas que daban rara vez el mandatario enfrentaba una auditoría periodística. Resultado: no se podía cuestionar al presidente sobre asuntos críticos. Cuando mucho, mandaban “a contestar” a algún vocero.

Este Presidente comparece de lunes a viernes. Y aunque en estricto sentido las mañaneras no son ruedas de prensa, gracias al tesón de algunas y algunos colegas de vez en cuando Andrés Manuel López Obrador es orillado a contestar lo que se le preguntó. Ocurrió hace días con Carlos Tomasini y el cubrebocas, y el viernes con el periodista de El Universal, que aguantó profesionalmente los retobos de AMLO.

En el pasado, si un presidente no salía oportunamente a enfrentar alguna crisis, o si el vocero/secretario designado no capoteaba adecuadamente la tormenta, el escándalo crecía.

Andrés Manuel, en cambio, es un dejadme solo permanente. Aunque en el ruedo de Palacio Nacional le acompañan subalternos, él enfrenta solo los eventuales embates. Y su marrullería escandalizará a parte de la tribuna, pero a otra parte no le resulta ni chocante ni indebida. Y al saber que el jefe será el imán irreductible de los señalamientos, sus monosabios del gabinete no sólo sobreviven las crisis, sino que hasta se envalentonan.

Entonces, a pesar de las diferencias de estilo, estamos como en el pasado. Este Presidente, como los anteriores, desdeña la rendición de cuentas, premia a medios aliados, minimiza a la prensa crítica y desprecia lo que digan otros poderes.

La duda es si ocurrirá lo que en el pasado: ¿llegarán el desgaste y el descontento? Hay quien piensa que es sólo cuestión de tiempo, que las crisis sanitaria, económica y –previsiblemente– pronto la energética, erosionarán al gobierno pejista como ocurrió tantas veces con anteriores gobiernos.

Probablemente tengan razón esos que creen que el pago de la factura llegará. Pero quizá no están descontando una diferencia nada menor. Así como López Obrador no es convencional a la hora de responder a señalamientos de instancias como la Auditoría Superior de la Federación, a la que ayer prácticamente amenazó, así como es de transparente su decisión de, contra la ley, apoyar en las elecciones a su movimiento y atacar a los opositores, así de claro tiene que en la base no habrá desgaste porque para ellos adelanta, en la antesala de las campañas, 200 mil millones en apoyos sociales; les reitera que van primero en sus prioridades, y con una acupuntura que pone en entredicho cualquier lógica epidemiológica, pero no necesariamente la electoral, les aplica las vacunas.

Andrés Manuel sabe lo que suman los apoyos de los programas sociales, sabe restar lo poco que le costarán entre “el pueblo” los señalamientos de la Auditoría, y domina que al dividir a la población alienta a su voto duro y a su partido.

Ante ese panorama quizá quede preguntarse si no es tiempo de no tratar de lanzar diario, diario, diario todas y cada una de las bolas a tan mañoso bateador. Quizás evitar el rebote cotidiano de toda primera plana, quizá sólo acudir a Palacio Nacional con strikes seguros, quizá no convertirlo más en el principal emisor y el único receptor de nuestras coberturas. Porque al final él no se va a cansar de abanicar.

De lo contrario, jugaremos el juego favorito de AMLO: decirse atacado para atacar; no responder el cuestionamiento mediante el truco de reclamar que se le cuestione, darse licencias ante la ley argumentando que lo hace porque “otros quieren que nos vaya mal”.