Salvador Camarena: Puntadas aéreas olímpicamente caras

El Gobierno anunció que la delegación olímpica mexicana se irá a Tokio en el avión presidencial
El Gobierno anunció que la delegación olímpica mexicana se irá a Tokio en el avión presidencial
El Gobierno anunció que la delegación olímpica mexicana se irá a Tokio en el avión presidencial
El Gobierno anunció que la delegación olímpica mexicana se irá a Tokio en el avión presidencial

Salvador Camarena: Puntadas aéreas olímpicamente caras

A lo grande.El Gobierno anunció que la delegación olímpica mexicana se irá a Tokio en el avión presidencial
Cuartoscuro
autor
Salvador Camarena
Periodista
2021-06-01 |07:02 Hrs.Actualización07:02 Hrs.

Este lunes supimos de una puntada más de nuestro H. Gobierno de la República. Anunció que llevará a la delegación olímpica mexicana en el maldito –porque ha sido objeto de todo tipo de maldiciones por parte del oficialismo– avión presidencial de Calderón-Peña. ¡Caray con nuestro HacheGobdelaRep! ¿Qué no conocerán Expedia? ¿O a alguna buena agencia de viajes?

Van cálculos de buen cubero. No sabemos cuánto costará volar a Narita el avión presidencial que el gobierno rifa pero no rifa. Pero sí sabemos que hace un año, para establecer un puente aéreo a China a fin de traer ventiladores e instrumental sanitario para la pandemia, la cancillería acordó con Aeroméxico el costo de esos fletes en Dreamliner en unos 310 mil dólares, de los cuales cada parte asumía la mitad.

En un Dreamliner caben hasta 276 personas, pero en el avión que nos heredó –junto con su enorme deuda– Peña cabe menos de la tercera parte. Porque su acondicionamiento es faraónico, ¿remember? Entonces el cupo máximo es de 80 personas.

Aquí comienza lo bueno. Hay un boletín de la Conade que en abril calculaba que “para el arranque de los XXXII Juegos Olímpicos de la era moderna, México contabiliza 52 plazas, de las cuales 25 son femeniles y 27 varoniles. Se tiene un listado de 114 deportistas, 40 mujeres y 74 hombres, cifra que incrementará en los siguientes meses, cuando se cierren los clasificatorios deportivos en todo el mundo, situación que pondría a México en la historia de las justas olímpicas al tener una de las delegaciones más numerosas”. Eso más, se entiende, entrenadores, médicos, directivos –exacto, a la gorra ni quién le corra–…

Pero para no hacernos bolas quedémonos en los al menos 114 deportistas. Pues ésos ya no cabrían en el flamante TP-01. Y así se fueran uno encima de otro, calculando 310 mil dólares por llevar la aeronave a Tokio, cada pasajero nos costaría unos 2 mil 719 dolaritos. Si sólo llevaran a los 52 atletas ya anunciados para la inauguración, el costo por representante sería de 5 mil 961 dólares. Y no sabemos si pagarán TUA, porque los Dreamliners de hace un año iban completamente vacíos.

La inauguración de los Olímpicos es el 23 de julio. Pensando en volarlos días antes para que el jet lag no pegue tan duro a nuestros atletas, en una búsqueda en Expedia, saliendo del DF el 20 de ese mes, por All Nippon Airlines que opera un vuelo directo desde el AICM, el costo redondo por persona sería de mil 41 dólares. Ajá, mucho menos de la mitad, o casi una sexta parte.

Contratar una línea aérea tendría otras ventajas. Ejemplo: no llevas de golpe a todos los que ni necesitas que estén allá desde el principio si su competencia es varios días después. ¿Otra ventaja? Qué van a hacer con el avión presidencial allá en Narita (¿ponerlo a orear en un hangar? ¿Tratar de rifarlo en japonés? ¿Buscarle cliente despistado? Porque eso, tenerlo en tierra en un aeropuerto, cuesta cada minuto. ¿Traerlo de regreso y mandarlo de nuevo? Exacto: más costo).

Qué raro gobierno –es un decir– que día tras día restriega la austeridad y de buenas a primeras dice: mándenlos en el avión, al fin está parado. Buenas ideas –es otro decir– que saldrían olímpicamente caras. O quizá sólo dijeron eso para que ya no hablemos de la Línea 12 o de la violencia.  

¡Ah! El vuelo de la línea aérea ANA –que es por cierto el más barato– no tiene cargos por cambios; digo, por los imprevistos, porque sí recordamos que la pandemia no ha terminado, ¿verdad?