Salvador Camarena: Sabines, representante de AMLO en Orlando

Como Juan Sabines, cónsul de México, oh sí, en Orlando.
Como Juan Sabines, cónsul de México, oh sí, en Orlando.
Como Juan Sabines, cónsul de México, oh sí, en Orlando.
Como Juan Sabines, cónsul de México, oh sí, en Orlando.

Salvador Camarena: Sabines, representante de AMLO en Orlando

Juan Sabines.Como Juan Sabines, cónsul de México, oh sí, en Orlando.
autor
Salvador Camarena
Periodista
2020-12-15 |07:07 Hrs.Actualización07:07 Hrs.

Cada mañana el Presidente está duro que dale con que los de antes no caben en este gobierno

Ahora que revisan fraudes hechos con empresas fantasma y outsourcing cabe preguntarse si Andrés Manuel López Obrador irá por todas las canicas o sólo por aquellas que le acomodan en su narrativa. En otras palabras, si las indagatorias serán parejas y alcanzarán a gente que habiendo estado en el “régimen anterior” han tenido la habilidad para seguir cobrando (ni modo de decir que trabajando) en el actual. Como Juan Sabines, cónsul de México, oh sí, en Orlando.

Hace tres años, cuando el señor Sabines ya se codeaba con verdaderos miembros del cuerpo diplomático mexicano, el reportero Raúl Olmos documentó que la red de empresas fantasma de Javier Duarte, descubierta por Arturo Ángel de Animal Político, fue utilizada para un presunto desvío de unos 118 millones de pesos. Esas operaciones ocurrieron mientras don Juan fue gobernador (es un decir) de Chiapas.

Cuando esa investigación se publicó presidía México el señor que declaraba que la corrupción en nuestro país era algo “cultural”. Así que ni modo de esperar que en tiempos de Enrique Peña Nieto se fuera a investigar al cónsul Sabines, expriista que logró la gubernatura por una alianza, ahora que están de moda las alianzas.

Cabe mencionar que cuando la investigación se conoció, Sabines se encontraba ya en una reencarnación política. Había logrado emigrar al consulado de Orlando a pesar de que ya no era priista, o no al menos oficialmente. Y también cabe decir que se mantuvo en ese puesto a pesar de distintos intentos de funcionarios del anterior gobierno que trataron de quitarlo, pues lo veían como uno de los cónsules que poco podrían aportar al objetivo de la anterior administración de lograr una mayor y mejor presencia de México en Estados Unidos, con personas capaces de transmitir un mensaje de modernidad, y sin temas reputacionales. Para tal fin, para ser mejores voceros de esa nueva política, los cónsules incluso recibieron un curso.

Sabines no cuadraba con los perfiles deseados en ese relanzamiento; sin embargo, no hubo dios que lo pudiera quitar del cargo que se agenció en el peñismo. Una más de las deudas del anterior sexenio con los mexicanos.

Mas llegó la alternancia y Sabines tuvo su segunda reencarnación diplomática. Su permanencia en Orlando estuvo en duda por unos meses, pero en el otoño de 2019 el gobierno que ha prometido una refundación de valores lo ratificó en el puesto. ¿Por qué?

La pregunta no es ociosa. Cada mañana el Presidente está duro que dale con que él no es como los de antes, que los de antes no caben en este gobierno, que por eso corren a gente de la Conagua o de la Policía Federal, que porque vienen del pasado… discursos que se desvanecen con casos como el de Juan Sabines.

Porque si faltara información de quién es Sabines y cómo ejerció el poder, aquí van unas líneas de Eje Central de marzo pasado, que lo llevó como su personaje de portada con esta leyenda “Juan Sabines depredó Chiapas: En sólo 72 meses aumentó la deuda del estado más pobre del país en 704%, una cifra nunca antes vista en otras entidades (…) disfrazó los registros contables para esconder faltantes, desvió recursos, contrató servicios innecesarios, el 95% de los contratos los otorgó por adjudicación directa, utilizó empresas fantasma, dejó obras inconclusas o sin funcionar, hizo pagos excesivos, simuló la compra de productos y toleró aviadores con altos salarios”. Chulada.

Esas son algunas de las cartas credenciales del representante del Presidente que se dice honesto en Orlando, Florida. ¿Por qué? Como dicen en mi tierra: Sabe.