Enrique Quintana: Tres meses de torbellino

Las mañaneras
Las conferencias ‘mañaneras’ definieron en gran medida la agenda nacional, escribe Quintana
Las mañaneras
Las conferencias ‘mañaneras’ definieron en gran medida la agenda nacional, escribe Quintana

Enrique Quintana: Tres meses de torbellino

Las mañanerasLas conferencias ‘mañaneras’ definieron en gran medida la agenda nacional, escribe Quintana
Cuartoscuro
Enrique Quintana
Director General Editorial de El Financiero.
2019-02-28 |07:39 Hrs.Actualización07:38 Hrs.

Hoy se cumplen tres meses, 90 días exactos, de la administración de López Obrador.

Eso quiere decir que ya solo faltan… 67 meses, para que concluya el sexenio.

¿Por qué pareciera que llevamos mucho más tiempo con este gobierno?

Se combinaron diversas circunstancias. Una de ellas fue la virtual renuncia del gobierno de Peña Nieto a seguir operando durante los últimos meses del año pasado.

Prácticamente desde que ganó AMLO la elección, se le dejó el espacio y la iniciativa política. De eso ya han pasado casi 8 meses.

Pero, además, a partir del 1 de septiembre, debido a que Morena obtuvo la mayoría absoluta en las dos cámaras, la agenda legislativa estuvo determinada por sus iniciativas.

Y por si algo faltara, con el gabinete nombrado de antemano, AMLO fue tomando y operando decisiones que marcaron la dirección del país, como la cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco.

No es una metáfora, en buena medida López Obrador estuvo gobernando desde que ganó.

Y a partir del 1 de diciembre, cuando asumió formalmente la presidencia, se imprimió otro ritmo a los actos de gobierno.

Las conferencias ‘mañaneras’ definieron en gran medida la agenda nacional. Casi ya no se puede imaginar la vida pública nacional sin las ‘mañaneras’ y la definición temática que hace todos los días.

Pero, además, muy pronto se empezó con temas como la guerra contra el huachicol, los recortes al gasto público y el nuevo presupuesto que empezó a ejercerse en enero.

Se operaron de inmediato medidas como el abandono de Los Pinos como residencia oficial, el recorte de sueldos y privilegios a los funcionarios, o el exilio del avión presidencial. En pocas semanas se definió la Guardia Nacional y los litigios con los órganos autónomos, por citar solo algunos ejemplos relevantes.

Cuando AMLO decía que iba a tener dos sexenios en uno, quizás quienes lo escuchábamos podríamos imaginarnos que se trataba de una figura retórica, pero viendo que las jornadas de trabajo comienzan con juntas a las seis de la mañana y no se detiene la actividad ni los fines de semana, podemos ver que se trata de una realidad.

A muchos tal vez no guste la forma en que gobierna AMLO, a la mayoría sí. Pero, al margen de ello, de que está en un proceso de cambiar el país, para bien o para mal, pero lo va a cambiar.

Quizás uno de los rasgos que le generan la tan alta aprobación que tiene, es el hecho de que la gente ve acciones.

Tal vez por mucho tiempo hubo la percepción de que, durante los gobiernos anteriores, y especialmente en el de Peña Nieto, no pasaba nada y el país seguía su rumbo inercial, incluso pese a las reformas estructurales.

El gusto de la gente por el cambio que está viendo va a pasar. No se si rápido o lento, pero a la vuelta del tiempo dejará de ser novedad que atrae. Y la clave tendrán que ser los resultados.

Creo que los tres ámbitos críticos para este gobierno serán el bienestar de las familias, que tiene que ver con ingreso y oportunidades; la seguridad pública y el combate a la corrupción.

Si hay buenos resultados en esos tres planos, el respaldo a AMLO va a consolidarse y quizás veremos la inauguración de un nuevo sistema político en México derivado de lo anterior.

Si no hay mejoría visible en esos ámbitos, llegará el implacable desgaste que produce el ejercicio del poder que erosiona el respaldo aún del más popular de los gobernantes.